Extracto de una partida de
MASTER en Blanco
DREYEL en Azul
MITHRIL en Rosa
Solo para mayores de 18 años

Mientras Bankai ronca como un bendito, muy tranquilo y seguro de que nada está sucediendo, Dreyel y Mithril os quedáis completa y absolutamente sorprendidas al ver aparecer al extraño monstruo de los encajes que desde luego peligroso no parece mucho. Pero como suele pasar, las cosas de apariencia más inofensiva son a la larga las más peligrosas ya que nunca os habéis enfrentado a algo así. Del extraño montón de cintas surgen disparadas hacia vosotras lo que diríais que son un par de docenas de cuerdas hechas de la más fina seda. Rápidamente empuñáis vuestras armas tratando de defenderos lanzando cortes a diestro y siniestro pero por más que os esforzáis, las cuerdas terminan atrapándoos por brazos, piernas y cuello, aunque por increíble que parezca el monstruo no os aprieta, de hecho, aunque su agarre es firme lo único que os produce son unas gratas cosquillas. Desde luego nada comparado a lo que os esperabais. Y entonces lanza una segunda oleada de cintas de seda, esta vez decenas de ellas, tal vez incluso un centenar, que se abalanzan sobre vosotras arrancando las armas de las manos y metiéndose por dentro de vuestra ropa y arrancándoosla toda poco a poco mientras que cada vez os envuelve más. Pronto, las cintas se tensan arrancándoos todo, absolutamente todo lo que lleváis encima y así, el monstruo os va envolviendo poco a poco mientras os arrastra hacia su interior. En el proceso, que es lento, muy lento, descubrís que es posible sufrir y sentir placer a la vez, sobre todo cuando cientos de cuerdas de seda os hacen cosquillas en los lugares más insospechados, incluso en sitios a los que no creíais que nada pudiera llegar. Y así, entre ronroneos, jadeos y gemidos varios, descubrís el increíble y apasionante mundo del multiorgasmo mientras sois arrastradas de forma inexorable al interior del monstruo. Hombre, podríais resistiros pero la pregunta es: vais a resistiros?
Dreyel:
Todavía estoy mirando a la criatura de seda sin saber qué hacer cuando lanza su ataque en forma de cintas. La verdad es que da mucha cosa tener que cortarlas, es una forma horrible de malgastar un tejido tan caro y hermoso. Pero al final eso va a ser lo de menos porque parece que no se acaba nunca y por más que hemos cortado y desgarrado acabamos apresadas, desarmadas, desnudadas primero y envueltas en fina seda después, acariciadas de arriba abajo y en resumen, sufriendo un ataque de lo más placentero. Seguramente con el cansancio del combate contra el gordo cabrón y su amigo el de las uñas largas me he quedado dormida y estoy teniendo una fantasía sexual muy intensa, pero la sensación es demasiado real para que esa hipótesis se sostenga más allá de un par de segundos. Es muy desconcertante porque no sé si gritar pidiendo auxilio o si hacerlo para pedir que no se le ocurra parar. Lo que con orgasmos múltiples o sin ellos no me hace ni pizca de gracia es que nos esté atrayendo hacia él poco a poco así que haciendo un terrible esfuerzo saco mis uñas e intento rasgar las ataduras.
Mithril:
Miro con asombro a la extraña pila de seda que se aproxima a nosotros. De alguna forma, me resulta extraño asociarlo con el cuarto demonio. Más bien me recuerda a mi armario allá en Punta Gris. O a las pilas de ropa que acababan en el suelo la mitad de los días, más bien. Sólo que esta pila de ropa lanza repentinamente un montón de cintas hacia nosotras y antes de darme cuenta estoy envuelta por ellas, casi incapaz de moverme y... ¿Desnuda? ¿Pero cómo...?
Uuuufffff, definitivamente las pilas de ropa de mi dormitorio no hacía esto, ni de coña. En menos de nada no puedo contener los gemidos de placer que se mezclan con las carcajadas cuando las cintas rozan zonas peligrosas y me hacen cosquillas. Maldición. ¿De verdad esto es un demonio? Ya podrían ser todos así. Aunque de pronto me doy cuenta de que estoy cansada y perdiendo fuerzas en manos de un ser que empieza a arrastrarme hacia él. Intento localizar mis dagas cuando recuerdo que el demonio se ha ocupado concienzudamente de dejarnos sin ropa, así que me dedico a atacar las cintas con los dientes y, entre mordisco y mordisco, empiezo a gritar.
- ¡¡¡Bankai!!! ¡¡¡Despierta!!!
Master:
Mithril y Dreyel, lenta pero inexorablemente sois arrastradas hacia el interior del monstruo entre oleadas de cosquillas y de placer. Mithril, te las apañas para gritar llamando a Bankai pero éste además de ciego parece haberse quedado sordo y no despierta de su sueño, cosa por otro lado bastante comprensible teniendo en cuenta que ha ido más allá del límite de cualquier humano. Estáis solas en esto, solas pero por suerte parece que bien acompañadas porque desde luego no se puede negar que éste no sea un buen final para vuestras vidas de aventureras.
Dreyel, haciendo un enorme esfuerzo de voluntad logras desentenderte momentáneamente de las caricias del monstruo y con los ojos anegados en lágrimas por tener que destruir a semejante portento, empiezas a pegar zarpazos a diestro y siniestro. Mithril, igualmente decides que lo único que puedes hacer es ponerte a morder las tiras de seda que caen en tu boca y sufriendo cada mordisco como si te lo dieran a ti empiezas a romper al monstruo. Pero nada de esto os sirve ya que por cada tira de seda que cortáis aparecen otras tres ocupando su lugar y redoblando esfuerzos por lo que pronto os encontráis con que cuantos más mordiscos y zarpazos dais más placer recibís. Y eso a la larga termina derivando en que mordéis y arañáis como locas hasta que finalmente sois arrastradas al interior del monstruo, donde os coloca espalda con espalda para luego proceder a envolveros de nuevo y a renovar sus ataques por todas las partes de vuestros cuerpos. A estas alturas estáis hipersensibles y cualquier roce os provoca un ataque de cosquillas enorme o una cadena casi infinita de orgasmos. Y como cada vez que una se agita, agita a la otra pues la cosa no parece tener fin.
Y así seguís durante lo que os parece una eternidad, aunque por otra parte os parece muy poco tiempo, una pena pero os estáis agotando demasiado y posiblemente pronto os quedéis dormidas o dios sabe qué. Y la verdad es que no os gustaría, primero porque el monstruo podría haceros algo y segundo porque podría parar, no sabéis cuál de las dos opciones será peor.
Estando así, entre ataque y ataque, veis cómo en algún lugar sobre vuestras cabezas, en el interior más profundo del monstruo, empieza a oírse una musiquilla relajante y tranquilizadora mientras que una especie de ovillo de lana, que parece formar el centro mismo del monstruo, empieza a brillar con una tenue luz rosácea.
Dreyel:
Destrozo con las garras las tiras de seda que van aprisionándome con gran rapidez, pero cuantas más destrozo más surgen y se me meten por todas partes hasta que casi sin darme cuenta estoy completamente envuelta en seda, y no de la forma que a mí me habría gustado aunque hay que reconocer que esta tampoco está tan mal. “No, no, no, está mal, pero que muy mal!”, pero no importa lo que yo piense porque mi cuerpo reacciona de una forma muy diferente y para qué vamos a negarlo ya, me estoy muriendo del gusto, literalmente. Aún así lucho con las pocas fuerzas que consigo reunir entre orgasmo y orgasmo pero es inútil, el montón de seda acaba arrastrándonos hacia su interior donde acabamos convertidas en un jadeante y gimiente capullo del que sólo sobresalen dos cabezas. La parte mala de todo esto es que empiezo a sentirme agotada, tenemos que hacer algo antes de que esta cosa nos haga… “El qué? Qué iba a hacer que no nos haya hecho ya? Si hasta nos pone música de fondo!”.
Sobre nuestras cabezas hay una especie de ovillo que emite luz, puede ser que se trate del corazón del monstruo?
- Oh, dioses!- lo intento con todas mis fuerzas pero no consigo retener los jadeos y gritos de placer-. Esa cosa…hay que, aaaaaah, aquí viene otra vez- cualquier movimiento, por leve que sea viene acompañado por una oleada de cosquillas y orgasmos-. Las alas! Mith! Oh, sí, síiiiiiiiii!!! Miiiith! Yo te impulso!!! Aaaaah! Hacia el corazón!
Me preparo para soltarme lo suficiente como para poder entrelazar las manos cuando Mithril saque sus alas y las ataduras de seda se desgarren, si mis manos no quedan libres vuelvo a sacar las garras para ayudarme con ellas a cortar la seda que haya quedado sin desgarrar.
Mithril:
Rompo algunas de las cintas con los dientes, pero por un lado no parece que pueda hacerlo lo suficientemente rápido como para soltarme y por otro... Por otro lado ¿quién puede contener la concentración mientras le hacen lo que nos está haciendo esta cosa? Definitivamente, no me importaría quedarme. Sí, sí me importaría. Aldesa está ahí fuera en alguna parte y quiero que sea el futuro padre de mis hijos. Aunque no creo que pueda hacer algo como esto.
De pronto, algo empieza a brillar sobre nosotras con una suave luz rosa. Sospecho que debe ser algo importante, pero no creo que sea capaz de alcanzarlo hasta que Dreyel se vuelve como puede hacia mí y me dice algo. Entre sus gemidos y los mío resulta bastante complicado entenderla, pero al final capto más o menos la idea. Hago un esfuerzo por concentrarme y conseguir que mis alas aparezcan y, tomando impulso en las manos de Dreyel me lanzo contra el ovillo de lana que desprende la luz y me lanzo con toda la fuerza que puedo hacia fuera del monstruo.
Master:
Dreyel y Mithril, con grandes esfuerzos y entre convulsas sacudidas os vais girando lentamente hasta terminar una frente a la otra. La verdad es que la comunicación de vuestros planes entre ataques de risa, gemidos, jadeos y ronroneos, es un poco complicada pero al final establecéis un plan de acción y lo ponéis en marcha. Mithril, acudiendo a tus reservas de energía, invocas las grandes alas de la serpiente que destrozan las ataduras a vuestros lados, Dreyel te ayuda cortando con sus garras mientras sirve de punto de apoyo para que reptes hacia arriba tratando de alcanzar esa especie de ovillo. La ascensión es lenta y complicada, más si tenemos en cuenta que las tiras de seda intensifican sus atenciones al descubrir el golem lo que pretendéis hacer y el hecho de tener que rozar una contra la otra tampoco ayuda precisamente ya que estáis tan sensibles que cualquier roce os provoca una oleada casi infinita de diversos placeres. Pero al final, y tras unos agónicos minutos, Mithril, al borde ya de la extenuación total, alcanzas el ovillo y en el preciso momento en que lo sujetas en tu mano se produce la descarga más intensa de placer que jamás hayáis sentido en vuestras vidas, tan fuerte que toda vuestra conciencia y todo vuestro ser se diluye cortocircuitando la parte racional de vuestro cerebro. A partir de este momento ya no recordáis más.
Bankai, te despiertas en medio de un ataque de pánico, ciego, aturdido y medio sordo tienes la sensación de que alguien te llamaba pero por desgracia tu oído no es muy bueno y no sabes lo que está sucediendo a tu alrededor, sólo sabes que estás sólo, muy sólo y que nadie responde a tus llamadas. Tratando de resistirte al pánico que sientes y a pesar del atroz dolor que sacude tus articulaciones, te arrastras por el pueblo chocando con casas y restos de la batalla buscando a alguno de tus compañeros. Ante ti se desarrolla una escena que muchos definirían como increíble. Sobre un enorme e informe montón de seda, dos de las mujeres más increíblemente atractivas y con más morbo de todo Ghenar se restriegan entre ellas y con todo lo que encuentran completamente desnudas y con sus cuerpos brillando a causa del sudor. Parecen poseídas por una especie de lujuria salvaje que las lleva a realizar los más increíbles actos tratando de saciarla. Sabes lo mejor de todo? Que estás CIEGO! Bwaajajaajaja!

Master:
Dreyel y Mithril parte 2:
Poco a poco vais recobrando la conciencia. Primero empezáis a recordar vuestro nombre y luego algunos detalles como que no sois simples objetos sexuales y cosas por el estilo. Finalmente, parece que os despertáis de un largo sueño completa y absolutamente agotadas y completa y absolutamente desnudas y cubiertas de sudor. Os encontráis a vosotras mismas tiradas sobre los restos de lo que fue el golem de seda y que sólo con verlo os provoca estremecimientos y no de miedo precisamente. Estáis las dos abrazadas y junto a vosotras el ovillo que formaba el corazón de la bestia y que parece estar hecho de alguna especie de seda extraña y casi cristalina, como si alguien hubiera fundido un cristal hasta convertirlo en un hilo y luego le hubiera dado forma de ovillo. Sin embargo, no podéis permanecer mucho tiempo descansando a pesar de lo increíblemente agotadas que estáis ya que desde el otro lado del pueblo llegan las voces de Cynan y Aldesa que regresan hablando sobre el río y la cantidad de renacuajos que había en él. No creéis que tarden gran cosa en llegar hasta donde estáis.
Mitrhil:
Lentamente despierto de lo que parece haber sido el mejor sueño erótico de mi vida. Tanto, que me ersisto a abrir los ojos hasta que me doy cuenta de que debo estar tumbada en el suelo, porque hay un par de piedras que se me están clavando en lugares francamente incómodas y que necesito una manta, porque se está levantando una brisa fresca muy molesta. Casi parecería que me he tumbado a dormi desnuda y al raso.
Perezosamente abro un ojo... y me pongo de pie de un salto al comprobar que, efectivamente, estaba durmiendo al raso y y desnuda. Y Dreyel está a mi lado. Y también está desnuda. Y entonces empiezo a recordar los detalles del sueño erótico y me doy cuenta de que cabe la posibilidad de que no haya sido exactamente un sueño. Al recordarlo y mirar a Dreyel me opngo colorada hasta en lugares que no sabía que podían ruborizarse.
- ¿Hemos...? ¿Tú... y yo...? ¿Yo te he...? Quiero decir, ¿tú has...? ¿Tú también lo recuerdas?- Y de pronto recuerdo algo más.- ¿Cuánto crees que tardarán en volver Cynan y Aldesa?
Y salgo corriendo hacia donde sea que hayamos dejado el equipaje.
Dreyel
- Dioses! Mithril, date prisa! O mejor no, no te la des! Ya no sé ni lo que quiero T_T- cuando parecía que era imposible rozar el cielo más de cerca me encuentro casi estampada en él. El golem intensifica sus deliciosos ataques para evitar que podamos salir y ya no puedo ni escuchar la música de fondo por el elevado volumen de nuestros gemidos, jadeos y ronroneos. Lo que no se puede negar es que si morimos habrán sido las muertes más felices de la historia de Ghenar pero seamos sinceras, no me hace mucha gracia que los bardos canten el modo en que Dreyel y Mithril murieron. Y mientras pienso esto mi cuerpo se pone rígido al recorrerlo de arriba abajo la descarga de placer más intensa que jamás nadie podría imaginar siquiera que fuese posible llegar a sentir. La hora me ha llegado.
- Eh? No estoy muerta?- tengo la extraña sensación de que no me he despertado de la inconsciencia precisamente y cuando miro hacia delante veo a Mithril tan desnuda y sudorosa como yo, lo cual no es extraño después de lo mucho que nuestros cuerpos han trabajado mientras estaban dentro de ese golem del placer. Lo más llamativo es que ambas estamos muy abrazaditas la una a la otra. Así que soltando a Mithril y rascándome la cabeza, confundida pregunto: - Oye, tú y yo no hemos…verdad??- pero intuyo que sí, hemos, y mucho. Y por las preguntas que me hace Mithril la cosa queda en que hemos debido estar sumidas en una especie de trance erótico bestial que hemos aprovechado tanto que hasta la diosa de la lujuria se ruborizaría como una doncella.
Estoy agotada pero aún así, las voces de Cynan y Aldesa acercándose bastan para recuperar las fuerzas suficientes para recoger el corazón del golem, meterlo en mi mochila y que después me ponga a buscar mi ropa como una loca y mientras lo hago intento quitarle hierro al asunto diciendo a Mithril:
- Como me hayas dejado embarazada que sepas que te voy a pedir pensión alimenticia.
Master
Mithril y Dreyel, os levantáis aún temblorosas por lo que os han hecho, por lo que vosotras habéis hecho y lo peor de todo, por lo bien que os lo habéis pasado. Rápidamente y entre bromas y miradas al suelo sin atreveros a miraros directamente a la cara empezáis a rebuscar tratando de encontrar vuestra ropa. La cosa no es sencilla ya que tenéis que ir apartando tiras de seda y cada vez que tocáis una sentís un escalofrío, más o menos igual de intenso que cuando sin querer os rozáis entre vosotras. Pero finalmente recuperáis vuestro equipo de entre debajo del montón y aunque un poco dada de sí y algo rasgada por las junturas la ropa parece estar bien. Estáis tardando demasiado tiempo, por suerte los chicos se entretienen con algo cuando los oís hablar a lo lejos y distinguís claramente la voz de Aldesa diciendo:
- Pero Bankai, qué haces?? Deja de darte cabezazos contra la pocilga!- por suerte el ciego los entretiene un rato así que rápidamente os vestís sintiéndoos aprisionadas al tener que cubrir vuestros aún sobreexcitados cuerpos y cuando llega el momento de la verdad ninguna de las dos tiene el valor suficiente para destruir el corazón del golem, así que Dreyel terminas metiéndolo en la mochila para investigarlo más adelante ya se sabe…
Justo cuando por fin estáis acabando de disimular aparecen los chicos y se quedan mirando el enorme montón de seda mientras Aldesa dice:
- Vaya, de dónde ha salido todo esto? Es que los demonios planeaban hacerse un vestido gigante?- Cynan os dice:
- No hemos encontrado nada, ni rastro de más demonios. Aquí todo tranquilo no? Aunque os veo un poco agotadas- Aldesa añade:
- Sí, ha pasado algo? Parece que llevéis toda la tarde corriendo- y es entonces cuando Cynan mirándoos con una sonrisilla extraña en su cara dice:
- Aaaah, ya veo. Habéis estado haciendo…cositas de chicas eh?- las dos os ponéis coloradas como tomates y vuestras caras se descomponen y Cynan dándoos un codazo cómplice dice:- Contando secretitos eh? E intercambiando cosas…lo digo porque cada una lleva la camisa de la otra- casi suspiráis a la vez de alivio al daros cuenta de que el vidente es más invidente que el pobre Bankai…o no.
Después de eso Aldesa dice:
- Bueno, entonces habéis descubierto algo? Y lo más importante, qué deberíamos hacer ahora? Creéis que habrá una solución para Bankai en Jae’re?- la verdad es que os cuesta pensar en qué hacer a continuación entre el agotamiento, el susto y la calentura que aún lleváis encima os cuesta un poco decidir cuál será el siguiente paso. Pero ellos parecen ignorar todo lo que sucede y esperan vuestra respuesta y la verdad es que tenéis que investigar pronto el funcionamiento de cierto juguetito que tenéis escondido en la mochila de Dreyel.
A lo lejos se oyen las voces de Cynan y Aldesa que vuelven de explorar el arroyo y todo se coniverte en un frenesí de trozos de seda volando por los aires mientras tratamos a toda prisa de encontrar lo que queda de nuestra ropa rezando para que siga estando en un estado razonable.
Mithril
Hay suerte y Bankai se las arregla para retenerlos durante un momento, así que milagrosamente para cuando llegan estamos las dos vestidas y espero que parezca que razonablemente tranquilas. O bien no disimulamos muy bien o Cynan y Aldesa nos conocen demasiado bien, porque en cuanto ponen un ojo en nosotras se dan cuenta de que ha pasado algo. Eso sí, las conclusiones de Cynan me dejan un tanto descolocada.
- Bueno, la verdad es que en parte es cierto.- Sin disimular el cansancio me dejo caer y me siento en el suelo.- Estábamos pensando en una... bueno, una velada romantica para esta noche y estábamos, ya sabéis, comparando vestuario cuando aparecío otro demonio. Supongo que con el apuro nos confundimos al vestirnos o algo. Pero bueno, el demonio está muerto y ahora sabemos que todavía hay uno más y a dónde se dirige. ¿Creéis que Bankai podrá esperar para volver a Ja'ere hasta que acabemos con él?
Dreyel
- Pues…tranquilo, lo que se dice tranquilo…no, verdad Mithril?- me pongo más roja que un tomate cuando Cynan dice lo de las cositas de chicas, con las prisas Mithril y yo nos hemos confundido de camisa y hemos acabado la una con la de la otra. Y para colmo, entre el cansancio y el apuro se me olvidó cierta faceta de Cynan. “Lo sabe, lo sabe, lo sabe!!!”, pero como siempre prefiere hacerse el sueco y esta vez no sé cómo tomármelo la verdad-. Ejem, pues no sé si habrá o no solución a lo que le ocurre a Bankai en Jae’re pero es evidente que está empeorando y el problema es que como ha dicho Mithril todavía queda acabar con un demonio que por lo visto ha decidido ir de visita a Glein-ap-mon. Seguro que no habéis encontrado rastro de él? Todos necesitamos descansar, ahora mismo no estamos en condiciones para un nuevo enfrentamiento pero de todas formas creo que aún puedo utilizar algo de magia para ver si hay algo que podamos hacer por Bankai.
Master
Mithril y Dreyel, Aldesa y Cynan os miran entrecerrando los ojos cuando comentáis lo de la velada romántica y entonces, mirándose entre ellos, Aldesa dice:
- Claro, nosotros también estábamos pensando en algo así. De hecho, Cynan y yo casi tenemos lista la cena romántica y ahora que lo decís tenemos que irnos un momento para asegurarnos de que todo esté bien- evidentemente se marchan a la carrera para intentar quedar bien, convencidos de que su burda y ridícula mentira ha funcionado.
Una vez que se marchan, Dreyel compruebas el estado de Bankai, no es nada bueno. El hechizo que utilizas sobre él te indica que no sólo está hecho una porquería sino que va a estar empeorando por momentos hasta que finalmente la maldición lo consuma del todo y eso será a no mucho tardar, y se acelera si utiliza magia.
Dreyel
“Sí claro- pienso mientras Aldesa dice que tanto Cynan como él habían estado pensando también en una velada romántica-, seguro que sí”. Y la prisa que les entra por marcharse de golpe creo que me da la razón al creer que una idea como esa ni siquiera se les había pasado por la cabeza.
- Me están dando ganas de volverme amnésica otra vez- comento mosqueada antes de hacer el hechizo sobre Bankai para ver el estado en que se encuentra-. Está realmente jodido, no creo que aguante si vamos a Glein-ap-mon a buscar a ese demonio. La gravedad de su estado está directamente ligada al uso de su magia.
Mithril
- No ha colado. No puede haber colado, ¿verdad? Quiero ecir, Cynan es vidente, ¿no?
Me encojo de hombros antes de seguir a Dreyel y observar cómo examina a Bankai.
- Bueno, si la magia no puede ayudarle tal vez de momento podamos hacer algo más tradicional.- Máster, si me queda gasto un pp de curación, y si no por lo menos me aseguro de que esté lo más cómodo posible para pasar la noche antes de alejarme un poco con Dreyel.
- Deveríamos voler a Ja'ere, pero tal y como está posiblemente no tengo claro que consiga llegar. ¿Crees que podríamos cubrir toda esa distancia volando? ¿Cuánto nos llevaría?
MKientras regunto, rebusco en mi mochila buscando algo razonablemente mono y poco arrugado que ponerme. Éste es el problema de soltar menterias absurdas en momentos desesperados.
Master
Mithril y Dreyel, tras comprobar que efectivamente no podréis mover a Bankai lo que se dice mucho ni podéis tampoco permitiros el lujo de ignorar sus terribles heridas empezáis a pensar qué es lo que hay que hacer. La solución evidente es ir a Jae’re pero hay que salvar también a Glein-ap-mon del monstruo que ya han tenido lo suyo con Dorian y no necesitan más bestias.
Mientras tratáis de decidir qué hacer, buscáis en vuestros equipajes algo de ropa decente para mantener la charada de la velada romántica. La cosa está difícil ya que todo lo que tenéis está bastante usado y hecho puré por las contínuas aventuras, choques y demás. De hecho, lo más arreglado que tenéis ahora mismo lo lleváis puesto y no es nada del otro mundo. Tal vez podríais hacer un apaño ya que será por seda, pero no os veis capaces de poneros encima del cuerpo nada de seda ni ahora ni en mucho tiempo. Mientras tratáis de arreglaros como podéis, vuestra única alegría es oír los desesperados y agónicos sonidos que provienen de la posada donde Aldesa y Cynan tratan de improvisar una cena y por lo que oís y oléis más bien están fabricando una nube tóxica capaz de eliminar toda vida de los seis reinos de Natria. Ahora vuestra misión es una de las más difíciles que habéis tenido en vuestra vida, en pocas horas y sufriendo una extraña alergia a la seda tenéis que improvisar unos vestidos en un pueblo que lleva ya mucho tiempo arrasado. Una tarrea digna de héroes cuando no de dioses.
Por si no os lo había dicho, no hay ni hubo nunca nada ni remotamente parecido a una tienda de ropa aquí.
Mithril
Maldiciendo para mis adentros el marrón en el que me he metido yo solita vacío compeltamente mi mochila y rebusco ansiosamente en su interior, pero no parece que haya nada que pueda valerme, así que finalmente dejo que mi mirada se pose en el montón de seda que yace a un lado. Desde luego, la cena va a convertirse en una dura prueba, pero no parece que quede más remedio. Rápidamente busco en el montón las cintas más gruesas que puedo encontrar, coloco una en forma horizontal y le coso varias verticales a modo de falda larga hawaiana (si no tengo aguja e hijo las ato sin más con nudos corredizos) Dejo a parte las dos más anchas y, después de quitarme la camisa, me paso una por detrás del cuello, la cruzo sobre el pecho y la ato de nuevo atrás. Temblando ligeramente, me vuelvo hacia Dreyel.
- ¿Tú qué dices? ¿Colará? Dioses, estoy deseando que Aldesa me la quite.
Dreyel
- Después de que hayamos descansado puedo intentar que los conocimientos del tótem cuervo nos ayuden con el problema de Bankai, pero lo que es ahora no podemos hacer gran cosa más que dejarlo descansar. Si encuento algo que detenga momentáneamente el empeoramiento podremos ir a Glein-ap-mon, acabar con el demonio y regresar después a Jae’re para encontrar una cura definitiva.
Acomodo a Bankai en una cama de alguna de las casas cercanas y cuando salgo busco en mi equipo a ver si encuentro algo que no esté tan destrozado y gastado como todo lo demás. Mithril opta por confeccionarse un traje con los restos del demonio de seda, yo no veo capaz.
- Colar? No te preocupes, seguro que en lo último que va a pensar Aldesa es en lo que llevas puesto encima. Yo creo que voy a ver si encuentro algo de ropa de los antiguos habitantes. Hubo que desalojar esta zona muy rápidamente, no creo que pudieran llevarse todas sus cosas. Algo medianamente utilizable debe quedar en alguna parte. Después iré al río, te apuntas? He oído que los baños de lodo hacen maravillas. Además, ese par de desastres seguro que tienen para rato con la cena
Master
Dreyel y Mithril, mientras oís de fondo los delirantes sonidos que salen de la cocina de la taberna y que incluyen expresiones como: “Añadir un pocillo de harina, pero qué coño es un pocillo??” o cosas como: “Oye Aldesa, antes de meter el pollo en el horno no deberías quitarle las plumas y matarlo primero?”. Mientras todo esto sucede, vosotras decidís poneros monas lo mejor que podéis. Dreyel, con algo más de cabeza decide evitar el contacto de la seda sobre su piel desnuda ya que aún está demasiado reciente y aún os tiemblan las piernas por las oleadas de placer que aún coletean y se va a buscar algo de ropa de la gente del pueblo encontrando finalmente un vestido un poco gastado pero que con unos arreglos quedará hasta bonito y permitirá lucir un poco de escote a nuestra amiga Rushalka.
Cuando regresas donde estaba el montón de seda, Dreyel te encuentras con que la inconsciente Mithril se ha quitado la ropa y una vez desnuda ha intentado hacerse un traje atándose firmemente tiras de seda sobre su cuerpo. El resultado ha sido que se ha visto poseída por una locura similar a la que sufristeis hace menos de media hora y que ahora se retuerce entre la seda en una salvaje y obscena orgía de una sola persona. Y lo peor de todo es que Dreyel no sabes si detenerla o lanzarte a la piscina porque entre el espectáculo y la seda que te rodea por todas partes te estás poniendo otra vez a dos mil por hora.
Bankai, no sabes cómo has acabado sentado dentro de un recinto de un metro por un metro cerrado por completo en madera y no encuentras la salida por ningún lado. Esto empieza a ser claustrofóbico y muy preocupante ya que nadie parece oírte o venir a buscarte.
Dreyel
No es gran cosa lo que encuentro pero la verdad es que tampoco esperaba poder encontrar nada mejor. Además, con un par de retoques puede hasta colar. Lo más triste es que este vestido gastado y abandonado aquí para que el polvo, la humedad y las alimañas se encargaran de él con el tiempo es lo más decente que he llevado puesto como mínimo en el último medio año.
- Mira lo que he encontrado Mith- digo cuando vuelvo fuera-. Mithril???- me la encuentro otra vez envuelta en seda y disfrutando a todo trapo-. Mira que eres viciosilla eh?- bromeo antes de empezar a ver que la cosa empieza a ser grave porque yo también me estoy poniendo y me estoy poniendo tanto que me cuesta decidirme entre echarle una mano o echarle las dos. Después de unos segundos de dudas creo que lo mejor será que me acerque hacia ella para ayudarla antes de que los chicos puedan escuchar los sonidos y decidan salir a investigar lo que está pasando aquí fuera.
Cojo una daga de mi equipaje para cortar alguna de las tiras y facilitar el que Mithril quede libre del maléfico vestido del placer infinito sin dañarlo demasiado que con lo mono que ha quedado no me hace gracia tener que romperlo. Y mientras lo hago le digo:
- Crees que podrás hacer uno de mi talla para más adelante?
Mithril
Con cuidado, termino de ponerme el vestido y contengo la respiración. Bien. De momento parece que todo bien. Puedo resistir por lo menos hasta que terminemos de cenar. Aunque tardan mucho. ¿Qué están haciendo con ese pollo? ¿Cocinarlo o investigar sus antecedentes genealógicos? Al contacto con la seda, una sensación de calor empieza a inundarme de nuevo, se me nubla la vista y no puedo evitar dejar que mis manos empiecen a deslizarse suavemente por mi cuerpo tratando de calmar una necesidad que parece ir a más a cada momento.
Me dejo caer al suelo entre estremecimientos que ya no sé si son causados por mis manos o por la seda. ¿Por qué demonios Aldesa no aparece de una vez? No puedo dejar de pensar en sus labios, en sus fantásticos biceps, en sus muslos, en lo que necesito que haga con sus... Cierro los ojos dejándome llevar cada vez más lejos. Se me escapa un gemido de frustración y, cuando abro los ojos de nuevo, veo a Dreyel frente a mí.
Parece estar diciendo algo, pero ni la entiendo ni me preocupa lo que diga en este momento. Lo que llena mis pensamientos son montones de imágenes de lo que las dos hicimos hace un rato y de cómo podríamos mejorarlo sin demasiado esfuerzo. Tal vez a ella no le apetezca ahora, pero cuando se acerca a desatar parte de mi vestido deslizo una de las tiras de cuello alrededor de su cuello y muerdo suavemente su labio inferior.
- De acuerdo, preciosa, no hay problema. Quítame la ropa. Pero sólo si también te quitas la tuya.
Master
Mithril y Dreyel, llevadas por una incontrolable lujuria os dejáis arrastrar y guiar por vuestros más lúbricos instintos y os dejáis caer en medio del montón de seda mientras que entre gemidos os arrancáis la ropa recorriendo vuestros cuerpos con dedicación. Ya no podéis ni queréis ocultar vuestros intensos aullidos de placer que finalmente terminan atrayendo a los dos cocineros que se quedan mirando el espectáculo sin comprender nada en absoluto. Os gustaría parar para explicárselo pero no sois capaces. Casi no sois capaces ni de pensar y la verdad es que ahora mismo no se os ocurre que la boca pueda servir para decir nada ya que en estos momentos sólo tiene otro uso mucho más placentero. Tras un buen rato, los cocineros deciden comportarse como hombres y por fin se unen a la fiesta con lo que la cosa mejora notablemente. El número de manos, bocas y otros miembros que ahora os prestan atención se multiplican y esto se convierte en una apoteósica orgía de dimensiones nunca vistas anteriormente, al menos por vosotras.
Más tarde, después de varias horas y cuando empezáis a recobrar un poco la cordura, recordaréis que la cosa se ha ido un poco de madre y que todo el mundo parece haber estado con todo el mundo. Dreyel, que tú sepas, en un momento dado había seis manos encima de tu cuerpo, aparte de las tuyas propias y Mithril, has descubierto que una Rushalka es una compañera increíblemente útil y con una fuerza extraordinaria en la cola.
Os despertáis las dos de nuevo completamente sudadas, desnudas y abrazadas entre el montón de seda. Otra vez igual, aunque esta vez hay que añadir el hecho de que Aldesa y Cynan están tirados también allí dormidos. Los pobres quedaron completamente destrozados y agotados y ahora duermen tirados boca arriba allí entre la seda. Antes de que podáis empezar a comentar vuestra nueva caída en los brazos de la lujuria desenfrenada, empezáis a oir a lo lejos los gritos desesperados de Bankai que parece haberse quedado encerrado dentro de una letrina. Pero tenéis que ir a rescatarlo ya? No hay tiempo ni para un desayunito rápido? Vuestras propias mentes juegan contra vosotras, tenéis que salir rápido de esta seda maléfica que os corrompe.
Mithril
De nuevo me despierto envuelta en una maravillosa sensación de languidez. Si lo de esta tarde fue bueno, esto ha sido... No tngo palabras para explicarlo, pero en todo caso demasiado buenoo como para abrir los ojos y volver a la realidad. Con un ronrroneo de satisfacción me doy la vuelta y me acurruco abrazándome a Aldesa, creo, aunque después de lo que ha pasado tampoco estoy muy segura. Y entonces, cuando estoy sumida en un cúmulo de recuerdos agradables, oigo gritos. Tardo un momento en darme cuenta de que no somos ninguno de los cuatro, así que sólo puede ser Bankai.
En cuanto consigo qe mis piernas respondan de nuevo me siento y trato de recordar dónde dejé mi ropa. Cosa bastante difícil porque parece que estemos en medio de un campo de batalla. Aprimera vista, parece que Bankai tampoco esté donde lo dejamos. Alarmada, sacudo suavemente a Dreyel y Aldesa.
- Chicos. Bankai ha desaparecido. Hay que encontrarlo. Ya.
En cuanto puedo echarme algo de ropa encima me pongo a buscarlo en los alrededores del lugar donde lo dejamos. Cuando lo encontramos, resulta evidente que no podemos permitirnos esperar más. Me arrodillo a su lado y, después de examinarlo rápidamente, me vuelvo hacia los demás.
- Hay que llevarlo a Ja'ere ya, pero no estoy segura de cómo podríamos hacerlo. Dreyel, ¿cuánto crees que nos llevaría volando? Bankai, ¿crees que podrías aguantarlo?
:
Dreyel
Entre risitas lujuriosas, ronroneos, jadeos y gemidos ocurre lo que tenía que ocurrir. El escándalo es tal que Aldesa y Cynan salen a ver qué ocurre pero tan inmersas estamos en nuestros jueguecitos y toqueteos que ya nada nos importa. De hecho, el que estén ahí mirando hace que me excite muchísimo más y nuestras lascivas ganas de jugar se incrementen hasta que los chicos ya no pueden más y se nos unen. La orgía está servida porque para que vamos a andarnos ya con remilgos no? Además, no somos amigos? Y qué hacen los buenos amigos sino compartir?
Cuando recupero otra vez el control, me despierto otra vez desnuda y abrazadita a una acurrucada y ronroneante Mithril ante lo que no puedo evitar reír, nunca antes había oído ronronear a una semielfa. Pero eso sí, tengo la sensación de habérmelo pasado como nunca. Es más, dentro de mi cabeza hay una traviesa vocecilla que me dice que esto hay que repetirlo o incluso que en su lugar podríamos hacer un intercambio de parejas. Doy gracias por que los gritos de Bankai interrumpen esa clase de pensamientos porque ya estaba empezando a visualizar formas de despertar a los chicos ahí dormiditos como angelotes entre la seda.
El problema gordo de ir a buscar a Bankai es que hay que vestirse, vale, está ciego pero tampoco es plan de que note que no vamos vestidas, y para eso hay que recoger nuestras ropas que se confunden entre los jirones de seda que todavía hay esparcidos por todas partes, con lo que eso supone.
- En fin, todo sea por un compañero- comento mientras me pongo a recoger algo con lo que taparme un poco al menos y después a recorrer la zona en busca Bankai.
Cuando lo encontramos, da la impresión de haber pasado una noche más movida que la nuestra y mira que es difícil.
- Antes quiero probar si los espíritus pueden ayudarme a encontrar algo que detenga momentáneamente el emporamiento. Si no podemos hacerlo entonces no quedará más opción que retroceder hasta Jae’re. Volando no creo que tardemos mucho. Puedes llevar a Aldesa contigo Mith? Yo creo que haciendo un pequeño esfuerzo podría con Cynan y Bankai.
Master
Mithril y Dreyel, rescatáis a Bankai de las terribles letrinas de la muerte y lo lográis además recuperando vuestra ropa que está un poco dada de sí, como si os la hubierais arrancado bruscamente varias veces. Tras ver el estado del mago y la imposibilidad de poder seguir adelante con él decidís que lo mejor y más adecuado es que viajéis hasta Jae’re para tratar de encontrar una cura a su terrible maldición ya que según las averiguaciones que Dreyel realiza a través de su tótem, a Bankai casi no le quedan ni tiempo ni opciones. La única solución posible pasa por encontrar el ritual de exorcismo adecuado y utilizarlo. Así que mientras preparáis vuestra marcha hacia Jae’re, en la que Aldesa irá colgado de Mithril y Cynan y Bankai irán sobre Dreyel la mantícora, los chicos se os acercan y dicen:
- No sabemos qué es lo que pasó ayer ni a qué se debió, pero si alguna vez por la razón que sea queréis repetir que sepáis que estamos dispuestos eh?