"Una noche de placer inigualable".
Allí estaba yo con un terrible dolor de cuello aún después del flechazo que me dieron (una historia ya contada de la que no quisiera acordarme), acabábamos de llegar a un apacible pueblecito fronterizo y mientras esperábamos que apareciera el tipo que teníamos que esperar nos hospedamos en una confortable posada. Yo como líder del grupo pagué todo lo que consumieron y los alojamientos y finalmente me fui con mi mujer, la bruja elfa, a nuestra habitación. Abajo sólo quedó el jodio enano loco animista de Puck que decidió tomar algo antes de irse a dormir.
Mientras yo disfrutaba de los placeres de la carne con una elfa oscura que realmente estaba muy, muy, muy buena y que para mas señas era mi mujer, en el piso de abajo entraron una docena de curtidos mercenarios a tomar su bien merecida cerveza nocturna. Uno de ellos golpeó involuntariamente a Puck en el brazo y éste empezó a mentar a los muertos de todo el grupo. Cuando se volvieron hacia él, éste les llamó cualquier cosa imaginable y todos sabemos qué facilidad tienen los kenders para sacar de sus casillas a la gente. Cuando se disponían a lincharlo él les espetó:
- No lo intentéis pues mi jefe es un bardo muy poderoso y acabaría con vosotros doce con una mano a la espalda y sin sudar siquiera ¿no querréis molestarlo?- los hombres fuera de sí y deseosos de derramar sangre le dijeron que fuese a por su jefe y que nos lincharían a los dos.
Así que Puck subió las escaleras y llamó a mi puerta de forma insistente convencido de que yo lo sacaría de ésa.
Yo, ignorante de todo esto, seguía disfrutando de aquel magnifico cuerpo cuando los golpes en la puerta me hicieron perder la concentración. Me levanté y corrí hacia la puerta, sin embargo no recordé decirle al master que me ponía algo así que salí desnudo al pasillo; yo medía casi dos metros y en la oscuridad no veía a Puck en un principio. Éste deseoso de llamar mi atención agarró lo que más a mano tenía de mi anatomía y tiró con fuerza...Creo que no es necesario decir qué parte de mi cuerpo fue. Yo caí al suelo presa de un terrible dolor, me volví y con la cara congestionada por el dolor y la furia grité que mataría y desollaría a Puck y no por ese orden. Él, asustado se metió en mi cuarto y cerró la puerta...
¿Creéis que es malo estar medio capado y desnudo en un pasillo de una posada? Pues es peor cuando los mercenarios aburridos de esperar suben a clamar venganza y mientras me apaleaban lo último que escuché fue la voz de Puck imitando la mía que decía: "cariño no mires, te taparé los ojos y esto va a ser algo que no olvidarás..."