martes, 19 de abril de 2005
Bueno voy a colgar una historia de un personaje, no es nada del otro mundo pero es la mas reciente, ire subiendo chorradas segun se me ocurran:

Nishu, historia de un guerrero



¿Será hoy el día?...
Me despierto mirando la mugrienta techumbre de paja de mi cobertizo, apenas un pequeño cuarto de madera en una amplia calle llena de mas cuartos de madera, una caja que se levanta precariamente sobre el barro del exterior, observo absorto la techumbre que ha empezado a pudrirse y amenaza con venirse abajo en cualquier momento, hace dos días llovió y pase la noche evitando charcos en el suelo y apartándome de goteras. “de hoy no pasa, arreglare esto”
Salgo al exterior sin arreglarme la ropa que esta igual que ayer y que hace dos semanas, se sostiene sobre mi no se muy bien como, pero no hay fuerzas, ni ganas, de arreglarlo…
Dedico la mañana a tratar de hacerme con un plato de tallarines, por suerte la camarera de un restaurante cercano es amiga mía y me saca a la puerta de atrás un plato, se que quiere reprocharme mi actitud y se que tiene razón, que tengo que hacer algo con mi vida, pero no puedo, no tengo fuerzas para ello, con mi aspecto y mi olor no puedo entrar con los demás clientes y en el fondo, lo agradezco.
El día pasa con una sensación de inutilidad cada vez mas acuciante, las horas se esfuman sin que haga nada y eso me provoca un gran malestar, pero no se que hacer, ya no tengo ganas para seguir y lo único que soy capaz de hacer es mirar como la gente pasa sin mirarme siquiera, todos ellos tienen una vida, ríen, juegan y lloran mientras yo permanezco en silencio bajo la techumbre podrida de mi cubículo, no es una metáfora pero si lo fuera seria cruelmente acertada.
Llega la noche y no se como una botella de licor barato ha aparecido en mi mano, hoy no ha sido el día, hoy sigo vivo, demasiado cobarde para seguir viviendo, demasiado cobarde para matarme, todos, mis hijos, mi mujer y mis padres, todos han pasado al otro lado de forma prematura y solo falto yo, se que me llaman pero no me atrevo a escuchar su llamada, no tengo fuerzas ni para acabar con mi existencia.
Entro arrastrándome en mi cubículo y miro el techo, la paja sigue allí, podrida y sin cambiar, pienso para mi “mañana la cambio” y no se como ni cuando llega el sueño sin sueños, el descanso que no es ni tan reparador ni profundo como debería…
¿Será hoy el día?...
Me despierto mirando la mugrienta techumbre de paja de mi cobertizo, apenas un pequeño cuarto de madera en una amplia calle llena de más cuartos de madera, una caja que se levanta precariamente sobre el barro del exterior



Historia:

LA historia de Nishu no es una historia complicada, nacido en una familia de soldados no tuvo mucha opción, lo que recuerda de su infancia son los campamentos, su madre y su abuela rezando y esperando por su padre mientras que el y los otros niños jugaban a ser soldados... Si lo hubiera sabido no habría jugado a eso, luego se hartaría de serlo.
En cuanto tuvo edad suficiente para empuñar un arma aprendió a usar la lanza, era fuerte y seria un buen soldado de infantería, el no era un samurai ni un noble, solo era uno de esos peones que caen en batalla, uno de esos sin nombre que jamás alcanzan la gloria y la fama, así lo fue su padre antes que el y así seguiría siendo por siempre. Los años pasaron, el se caso, su abuela murió y tuvo dos hijas, todo normal, nunca fue muy cariñoso con su familia, no mas que un hombre normal de su época, no destacaba en nada salvo como oficial, con el tiempo se había hecho un hueco como oficial, como hombre sólido y de confianza que podía sacar el máximo de sus hombres, Nishu no era un buen tipo, gritaba sus ordenes y esperaba obediencia ciega, no admitía fallos o dudas y nunca permitía a un soldado cejar en algo antes de que el lo hiciera, sus hombres se tenían que acostumbrar a marchas maratonianas, luchas en condiciones muy adversas y en general a estar siempre en la primera línea de todo. Si alguien le preguntaba por que lo hacia, era imposible saberlo, no era por dinero ni por gloria ni poder, era simplemente, por cumplir con su trabajo lo mejor posible.
Llego el día de una nueva batalla, mas señores feudales luchando contra otros señores feudales, mas poderosos mandando a morir a gente como Nishu y su padre por algún motivo que ellos desconocían.
Su señor, Rensaburo, ordeno marchar al ejército pero para proteger el campamento dejo atrás a uno de sus más leales señores de la guerra, Gendou.
Pero Gendou no resulto ser el hombre leal que todos esperaban y mientras el ejercito luchaba el contacto con el enemigo y cambio de bando arguyendo que su señor lo había ofendido apartándolo de la batalla, las tropas de Gendou desertaron en masa hacia el otro bando no sin antes tomar como rehenes a la familia de Rensaburo y asesinando y masacrando a todo el campamento en el proceso.
Al anochecer, cuando las tropas regresaron la pena y el caos fue inmenso, hombres que corrían en busca de su familia solo para encontrarlos a todos muertos, gente que lloraba y golpeaba el suelo y gritos, de dolor, de furia, de odio, de traición…
Nishu y su padre encontraron a su familia, todas, madre, esposa, hijas, muertas, degolladas y violadas, abandonadas como trozos de carne inservibles tras haber sido ultrajadas de formas que solo un animal podría hacerlo, entonces Nishu entendió todo eso del odio, del honor y la venganza, necesitaba sangre y solo lo saciaría la de Gendou.
Destrozado por la pérdida y sin un ejército motivado, Rensaburo se rindió a sus enemigos que lo ejecutaron junto a toda su familia, Gendou recibió grandes honores por parte de sus enemigos que lo trataron como un héroe y el ejército de Rensaburo fue dispersado, pero Nishu y su padre tenían planes diferentes.
Tras varias semanas de paciente espera averiguaron que Gendou viajaría a las nuevas tierras que le habían concedido por su valor en la batalla, si querían acabar con el seria el momento ideal y ya no tenían nada que perder, Nishu agarro su lanza y su padre su arco y salieron a una misión que seria la ultima, no les importaba en absoluto, desde la noche del campamento Vivian una vida prestada, una vida con un solo objetivo y que era acabar en el preciso momento que la de Gendou así lo hiciera.
Durante un día entero corrieron entre peñas y árboles buscando un lugar donde emboscar la comitiva y a al atardecer encontraron un pequeño desfiladero por donde debían pasar, era ideal pues un solo tirador podría contener un numero ilimitado de hombres allí si era bueno y su padre, era el mejor.
Gendou esperaba una emboscada, temía que alguno de los hombres de Rensaburo quisiera venganza, no un patético soldado sino alguno de los otros señores que habían sobrevivido y que ahora vagaban por el país como perro rabiosos, sin embargo y a pesar de sus medidas, nadie informo de la ausencia de algunos exploradores del margen izquierdo hasta que fue demasiado tarde, una flecha se hundió en el pecho de Gendou derribándolo de su caballo, a esta flecha la siguieron muchas mas… la tropa era un caos, algunos trataban de reorganizarse para atacar, otros cubrían a su señor y muchos querían escapar, en todo ese caos el padre de Nishu repartía muerte indiscriminada mientras el observaba y limpiaba su lanza de la sangre de los exploradores, sin embargo algunos caballeros de Gendou escaparon con su cuerpo y alguien empezó a gritar que aun vivía y que acabarían con los asesinos, Nishu miro a su padre, no sabia que hacer pero el anciano sin dejar de disparar le dijo: -no pararan hasta encontrar al tirador y abatirlo, yo estoy condenado, escapa ahora Nishu, nuestra familia esta rota, nuestro linaje ha muerto, al menos asegurate de llevarte a Gendou aullando al infierno contigo.. VETE.- Nishu dudo durante unos instantes pero los gritos de su padre lo pusieron en marcha y escapo en la noche dejando atrás los gritos de los soldados clamando por la sangre de su padre y el rítmico estallido del arco al descargar cada flecha.
Los meses pasaron y Nishu no logro encontrar una ocasión para atacar a Gendou, este se había vuelto muy cauteloso y el no era como su padre, no era un luchador legendario con la habilidad de diez hombres, la depresión lo atrapo y el resto como se suele decir… es historia.



Descripcion:

Nishu es un hombre alto, aunque no demasiado, mas bien en la media tirando un poco hacia arriba, sus ojos y pelo son negros como viene siendo habitual en Japón y físicamente no tiene ningún rasgo destacable exceptuando sus cicatrices y una incipiente calvicie, mientras que su pelo delantero es escaso y débil no así el de atrás que recoge en una coleta a día de hoy sucia y descuidada.
Su cara esta cubierta por una pelusilla que nunca llega a ser barba y no deja de ser mas que una sombra permanente que le cubre todo el rostro, si se aseara y cuidara no seria guapo ni atractivo pero tampoco desagradable de ver, es como cualquier hombre que se puede encontrar en cualquier pueblo de Japón, no tiene nada especial, salvo el olor y su ropa raída y manchada, mucha gente le insiste en que se bañe y se cuide pero el no ve motivos para vivir, menos para ponerse algo decente. Siempre mira de reojo, como si calculara algo o temiera un ataque, es desconfiado y algo huraño y es difícil verlo sonreír y ya no hablemos reír abiertamente. Ahora que no lucha suele dejar su lanza en casa pero jamás se separa de su cuchillo, no teme las peleas pero no se dejara matar si puede evitarlo.


Publicado por FIONN @ 3:43  | ROL
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